''La persecución de la Unión de Polacos en Bielorrusia (UPB) ha llegado al límite y ya es hora de que Polonia responda”, escribe el diario de Varsovia Gazeta Wyborcza, refiriéndose al conflicto cada vez más intenso entre Minsk y Varsovia. Dos días después de que tuviese lugar una “charla de hombre a hombre” entre los ministros de asuntos exteriores de ambos países, las autoridades bielorrusas detuvieron a más de 40 miembros de la prohibida UPB. Anteriormente, la policía tomó la Casa Polaca, un centro cultural en Ivyanets. “LA UPB, la mayor ONG no política de Bielorrusia, está a la cabeza de la ‘terrible enfermedad’ que representa la democracia para el régimen bielorruso”, insiste el diario liberal, instando al gobierno polaco a adoptar posturas severas contra el gobierno de Alexander Lukashenko. “Digámosle a Lukashenko: ¡Ya basta!”, reza la cabecera de la página de tribuna, que insta a la UE a que amenace a Bielorrusia con sanciones si no cesa su persecución de la minoría polaca. “Como todos los regímenes, el bielorruso sólo entiende la fuerza bruta”, concluye el diario.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.