Con el titular “Goldman Sachs: la conexión griega”, The Independent revela que el banco de inversión ha resultado ser el más importante de entre un grupo de instituciones que ayudaron al gobierno griego a disimular la magnitud de sus déficits presupuestarios y sus niveles de deuda. En concreto, el diario hace referencia a un acuerdo en 2002 con el que “Goldman aportó 1.000 millones de dólares al gobierno griego en una transacción denominada permuta financiera o 'swap' de divisas” y destaca que “estos acuerdos son un modo caro de conseguir dinero, pero presentan la ventaja de que no tienen que contabilizarse como deuda”. Según The Independent, Grecia no es el único estado que ha recurrido a la contabilidad creativa a través de derivados financieros: también han surgido preguntas sobre una “transacción polémica” entre Italia y JP Morgan, antes de que Italia formara parte de la Unión Monetaria. Mientras los ministros europeos de Economía se reúnen en Bruselas para buscar formas de proteger a la eurozona ante una inminente crisis de deudas, crece la preocupación por “el tamaño y la magnitud de los acuerdos de derivados financieros, de los que no se tienen conocimiento en su totalidad, ni siquiera el Eurostat, la agencia de estadística oficial de la Unión Europea, que se ha quejado de que las finanzas de los Estados miembros son opacas y la información que se facilita sobre los acuerdos de derivados es incompleta''.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.