Algunas horas antes del voto del 7 de junio, el Partido Socialdemocrata rumano acaba de publicar una “guía para evitar el fraude”, titula Cotidianul. El diario subraya en cualquier caso que “esta guía puede ser también una fuente de inspiración para aquellos que deseen cometer un fraude”. Destinado a los miembros del partido para que extremen la vigilancia, la guía pasa revisión a 18 diferentes formas de fraude. Entre ellas, “el tapón” designa el jaleo organizado a propósito para impedir el acceso a un colegio electoral en el que un determinado partido sea favorito, “la mañana”, que consiste en llenar las urnas desde temprano por la mañana con una cincuentena de votos ya sellados; el “bajshish”, remunera al elector por votar “como debe ser”, y el método “Estalin”, que hace que algunas papeletas de voto sean “desplazados” de un montón a otro, en un momento en el que no se preste atención.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.