En el país más ateo de la Unión, la Iglesia católica hace entrada en la campaña electoral: su jefe, el arzobispo de Praga, el cardenal Milosvak Vlk, ha condenado a los partidos políticos que contribuyeron a la caída del gobierno de coalición el pasado mes de marzo, en plena presidencia checa de la Unión. Su anatema ha sido portada en los diarios MF DNES y Lidové Noviny. Dicho comportamiento de los políticos, afirma el cardenal, es "irresponsable", por lo que "no se merecen ser elegidos en el Parlamento europeo“. Sus críticas se han dirigido principalmente a los socialdemócratas y a los comunistas. La reacción del líder socialdemócrata no se ha hecho esperar: Jiri Paroubek ha acusado a Monseñor Vlk de defender "los intereses de la Iglesia", porque la caída del gobierno de Mirek Topolanek le ha impedido recuperar "las propiedades" y los "millones de coronas checas" confiscadas por los comunistas.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.