El Partido de la Libertad de Geert Wilder (PVV, extrema-derecha) ha obtenido un buen resultado: pasará de 0 a 4 eurodiputados (de los 25 atribuidos a los Países Bajos). Aunque el PVV se mantiene todavía detrás de los demócrata-cristianos (5 escaños), se trata del único partido que ha aumentado su representación de una manera tan fulgurante. Para De Volkskrant, "el partido populista PVV es el que más se ha beneficiado de la ola eurocrítica (…) duele reconocerlo, porque los Países Bajos no pueden prescindir de Europa". El diario atribuye la responsabilidad a los líderes políticos, que "no han conseguido convencer al electorado de la utilidad del Parlamento europeo". Trouw, sin embargo, toma en cuenta la totalidad de los escaños y comprueba que "los partidos más pro-europeos, los Demócratas 66 y Los Verdes, también han aumentado su representación de forma importante" [pasando, respectivamente, de 1 a 3 escaños, y de 2 a 3 escaños]. Si bien la participación se acerca a la de 2004, es "considerablemente más elevada que la que hubo en la década de los 90", de hecho, "hay más Europa (…) en las cabezas y corazones de los holandeses".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.