Tras un acceso de violencia en la región de Bruselas, el ministerio fiscal ha anunciado que no tolerará “ninguna zona de no derecho” en la capital y que se pondrá en marcha un dispositivo de comparecencia por la vía rápida. “Vuelta a la tolerancia cero”, “Seguridad en Bruselas, la polémica”, titula la prensa francófona, que considera que estos acontecimientos suponen una “ganga” para los partidos extremistas y que, además, dividen a flamencos y francófonos. “La unanimidad de los partidos y los comentaristas neerlandófonos en calificar a Bruselas de ciudad peligrosa está fundada en la suposición de que la región capital, gestionada esencialmente por francófonos, es al parecer un completo “desorden” desprovisto de “goed bestuur” (buen gobierno). Esta ocurrencia comunitaria da cuenta de una percepción caricaturizada de Bruselas (…) que sigue siendo considerada una ciudad en la que se vive bien”, comenta Le Soir. Para el diario flamenco De Morgen, la ausencia de una “política eficaz” radica en el hecho de que “Bruselas es un monstruo institucional en el que se disputan las competencias once gobiernos diferentes. Los diecinueve municipios [de la región de Bruselas] y las seis zonas policiales impiden que haya un acercamiento coordinado".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.