En el 65 aniversario de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz, los visitantes al campo comprobarán que el rótulo de la entrada "Arbeit macht frei" es una copia. El original, robado el pasado diciembre pasado debe ser restaurado, al igual que debería serlo el campo en su totalidad. "El complejo de 190 hectáreas fue reconvertido en museo en 1947 y está muy deteriorado”, informa Frankfurter Rundschau. Más de 100 millones de euros deberán ser invertidos durante 20 años. El comité internacional de Auschwitz ha propuesto que los socios de la UE colaboren con Polonia, donde se encuentra el campo. “Berlín ha pagado 60 millones”, apunta el periódico.
Süddeutsche Zeitung, por su parte, hace referencia al "triste balance (humano) en el día de la conmemoración”. Casi la mitad de los 517.000 rescatados judíos que viven aún están en el umbral de la pobreza, "la mayoría en Israel y en la ex Unión soviética". Excluidos del sistema de enseñanza y traumatizados por la experiencia en el campo, pocos entre ellos han podido forjarse una vida profesional que asegurase sus ingresos. “Tal situación apenas se tuvo en cuenta cuando se pagaron las indemnizaciones en los tiempos de la joven República Federal Alemana”, escribe SZ. Alemania ha aportado 65.000 millones de euros a los Estados y negocia anualmente ayudas con la Jewish Claims Conference.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.