¿Debe Europa aplicar un impuesto sobre los balances de los bancos? ¿Deberá ser de hasta el 0,15 %, tal y como propone Barack Obama en Estados Unidos? El diario Die Presse estima que "no hay que negarse de entrada" a esta nueva idea de los "inventores de impuestos" que han aparecido con la crisis. El diario vienés señala que después de Suecia, el canciller austriaco Werner Faymann (SPÖ) se ha mostrado interesado por esta medida, con la que espera recaudar 500 millones de euros. La cuestión estará en el orden del día de la próxima reunión informal de ministros europeos de Finanzas. "Los grandes bancos no pueden quebrar porque los Estados los salvan", un lujo que se paga caro, según opina el diario. Pero el cliente será el que asumirá la nueva carga financiera y no los "malabaristas de las finanzas". Los bancos contraatacan, lo que confirma esta presunción. El director del banco RZB replica que "los bancos austriacos no han contribuido al detonante de la crisis". Y si Austria es la única que introduce este impuesto, los banqueros amenazan en privado con irse a otro país: "Bratislava está a tan sólo 60 kilómetros de Viena".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.