Alrededor de 200 mujeres llevan niqab y 3 el burqa en Dinamarca. Son las conclusiones del estudio realizado el verano pasado por la universidad de Copenhague por mandato del gobierno danés. Sin embargo, indica Jyllands-Posten, este último no sabe qué dirección tomar tras analizar el estudio: una ley para prohibir el velo integral o acudir al código penal, que prohíbe la imposición de ciertas prendas de vestir- entre las que se encuentra, por ejemplo, el burqa- a otra persona. Por otra parte, indica el diario, tanto el Partido del Pueblo danés, la formación de extrema derecha de Pia Kjaesgaard, como la Alianza Liberal (ambos apoyan al gobierno aunque no participan en él) han criticado los métodos utilizados por la comisión, reprochándole haberse dirigido a los imanes (algunos de ellos extremistas). El debate sobre el velo integral también se hace presente en Francia: según un sondeo publicado por el diario Le Figaro, el 57% de los franceses se declaran favorables «al voto de una ley de prohibición del burqa» en su país.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.