“Pleno empleo en Rotterdam de aquí a cuatro años.” Así resume De Volkskrant el ambicioso proyecto anunciado por el vicealcalde laborista Dominic Schrijer. El periódico explica que todos los desempleados de la ciudad, que desde hace años tiene una tasa de paro muy elevada (cerca del 10% a finales de 2009), deberían estar trabajando en 2014. El proyecto prevé crear empleos regulares, pero también puestos de becario o de voluntario que después permitan acceder a un trabajo remunerado. Los que lo rechacen perderán su prestación por desempleo. Está previsto que el proyecto comience a aplicarse en los barrios de Tarwewijk y de Overschie, donde la tasa de paro es del 5% y del 8%, respectivamente. Schrijer quiere que estos barrios se conviertan en la primera zona de pleno empleo del país y para llevarlo a cabo pretende aprovechar la experiencia de 600 solicitantes de asilo que han logrado encontrar un trabajo desde otoño de 2008. Con poca formación, un nivel muy bajo de neerlandés y sin apenas experiencia, estas personas consiguieron trabajos poco cualificados en supermercados, en el ámbito de la sanidad o de la seguridad.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.