Ya ha sido suficiente. Después de que unos agresores desconocidos hirieran con rifles de aire comprimido a dos inmigrantes que trabajan en los campos de Rosarno, Calabria, explotados por la n'drangheta (la mafia local) y que viven en pésimas condiciones, cientos de inmigrantes africanos salieron a las calles y descargaron su ira contra todo lo que encontraron a su paso. El día después, los actos violentos parecían bajo control, pero se produjo una gran protesta de inmigrantes de localidades vecinas frente a las oficinas del ayuntamiento local, que se encuentra bajo la administración de Roma debido a lúgubres conexiones con la mafia. Mientras que las autoridades y los trabajadores sociales apuntan al trato brutal que reciben estos trabajadores agrícolas por parte del crimen organizado, el ministro del Interior Roberto Maroni (Lega Nord) volvió a recurrir a sus frases típicas como que existen "demasiados inmigrantes ilegales" o que "su presencia fomenta la delincuencia". Sin embargo, el editorialista Angelo Panebianco del Corriere della Sera, culpa al abismo cada vez mayor existente entre las opiniones "extremas" sobre la inmigración y así sostiene que "hay una serie de políticos negligentes, xenófobos, liberales, jueces y sacerdotes excesivamente acogedores, y todos siembran las semillas del problema".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.