Son belgas, jóvenes y simbolizan una promesa para su país. Sarah Turine (Ecolo), Benoît Lutgen (CDH – Centro demócrata humanista) y Alexander De Croo (Open VLD – Liberales demócratas flamencos), de 36, 39 y 33 años respectivamente, acaban de ser nombrados para estar al frente de sus respectivos partidos. Representan una “generación en ascenso”, más sensible “al sosiego comunitario”,opina en La Libre Belgique, Gilles Vanden Burre de BPlus, movimiento que milita por una Bélgica federal. Nacidos en los años 70, no han conocido la Bélgica unitaria y son los primeros “hijos del federalismo”. “Por la parte flamenca, se sienten menos amenazados por los viejos demonios de la burguesía francófona omnipresente. (…) Por la parte francófona, una imagen más positiva del norte del país es también tomada en consideración, y ésta ya no sólo se basa en clichés que califican a sus habitantes de nacionalistas o de egoístas encerrados en sí mismos”, argumenta Gilles Vanden Burren. Razón más que suficiente, según él, para tener las esperanzas fijadas en esta “generación pax belgica”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.