El Reino Unido ha amenazado con bloquear la eventual entrada de Islandia en la Unión Europea después de que su Presidente vetara el reembolso de un préstamo de 3.500 millones de euros, según informa el Times. El año pasado, cuando el Reino Unido y los Países Bajos garantizaron depósitos a más de 400.000 inversores afectados por la quiebra de Icesave, una sucursal online del segundo banco más importante de la isla, su parlamento aprobó un proyecto de ley destinado a programar el pago de los reembolsos. Sin embargo, el Presiente Ólafur Grimsson ha “dejado pasmada a la comunidad financiera internacional al negarse a ratificar la ley de indemnización de acreedores aprobada,” informa el London Daily. Grimsson ha declarado “que el asunto se decidiría en un referendo entre los 243.000 votantes islandeses”, que en última instancia tendrían que desembolsar el dinero en un período de 15 años. Lord Myners, el ministro británico de Asuntos Económicos, ha advertido a los islandeses que corren el riesgo de ser considerados unos “parias”. “Si no logra rembolsar el dinero, Islandia estaría sacrificando cualquier relación con la UE,” añadió Lord Myners.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.