Desde el 4 enero, la ciudad de Culemborg, en el centro de los Países Bajos, mantiene el estado de alerta en el barrio de Terweijde, anuncia De Volkskrant. El año se terminó con violentos disturbios entre comunidades originarias de Marruecos y de las Islas Molucas (Indonesia), que desde hace años viven en un ambiente de tensión. Según este periódico de Amsterdam, entre las dos comunidades, que cuentan cada una con un centenar de agitadores, se ha impuesto la ley del “ojo por ojo, diente por diente”. Las autoridades han decretado la prohibición de las concentraciones en espacios públicos para más de cuatro personas y se ha instalado software de encriptación (RSA) en los furgones antidisturbios. La policía ha incluso instalado “barreras de hormigón para evitar que los provocadores se escapen”, apunta Trouw. Sin embargo, el hecho de “ser arrestado confiere prestigio” a estos jóvenes y no tendrá el efecto disuasorio esperado, comenta el jefe de las fuerzas del orden. El alcalde de la ciudad espera que las reuniones con ambas comunidades llevarán a “una solución duradera” de sus diferencias.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.