Bulgaria amenaza con echar por tierra la adhesión de Turquía a la UE, revela euobserver.com . El antiguo estado comunista pide “miles de millones de euros como compensación” por la expulsión de los búlgaros étnicos de sus tierras en la parte occidental del Bósforo por parte del Imperio Otomano en 1913. Turquía, fundada en 1923 a partir de los restos del imperio, reconoció los derechos de los búlgaros desplazados en un tratado de 1925, pero Bulgaria se queja de que el tratado nunca llegó a implementarse. El ministro Bojidar Dimitrov, director de la Agencia Estatal para los Búlgaros en el Extranjero, ha declarado que una de las condiciones “para que Turquía sea miembro pleno de la UE es que solucione el problema”. Evocando la cifra de 14 mil millones de euros, el ministro, haciendo alarde de una gran memoria, comentó que “seguramente Turquía pueda pagar esta suma ya que, después de todo, ocupa el puesto 16 entre las mayores potencias económicas del mundo”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.