Lituania albergaba, como mínimo, dos cárceles secretas de la CIA donde los operativos de mayor rango de Al Qaeda habrían sido detenidos e interrogados entre 2002-2006, al menos esta es la conclusión a la que ha llegado un comité de investigación del Parlamento lituano. Ambos centros secretos de detención situados en la capital lituana, Vilna, habrían sido supuestamente auspiciados por el servicio secreto lituano (DBP), cuyos supervisores no informaron al respecto ni a los antiguos primer ministros ni a los presidentes. “El control democrático ha fallado y el DBP se ha convertido en un Estado sin Estado. Ya va siendo hora de que pongamos fin a esto inmediatamente”, comenta el jefe de Asuntos Exteriores del comité parlamentario, Andronius Ažubalis, en el diario polaco Gazeta Wyborcza. Hasta el momento, Lituania es el único país de la región que está exigiendo responsabilidades a aquellos que consintieron las operaciones secretas de la CIA. La prensa norteamericana se ha hecho eco de que también existían centros ilegales de detención en Polonia y Rumanía. Sin embargo, ambos gobiernos niegan rotundamente estas afirmaciones.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.