"Los expertos quieren limitar la democracia directa", es el titular de Die Presse. Los intelectuales del Club Helvético intentarán anular la prohibición de erigir más minaretes que ha sido aprobada por referéndum en Suiza el mes pasado. Quieren que el controvertido artículo sobre los minaretes sea reemplazado en la Constitución, por un "artículo sobre la tolerancia". El Club reivindica, de esta forma, que se no pueda votar sobre asuntos que supongan un menoscabo de los derechos humanos o las leyes internacionales, como lo es "la prohibición de los minaretes (en conflicto con el derecho a la libertad de culto), o el de la cadena perpetua sin derecho a libertad condicional, para los delincuentes susceptibles de reincidencia", explica el periódico de Viena. "Y es que el próximo referéndum está por llegar : se trata de la iniciativa sobre criminales extranjeros, que autorizaría que los extranjeros con crímenes puedan ser automáticamente expulsados, independientemente del riesgo que corren de ser torturados en su país de origen", lo que viola el principio de no expulsión de la convención de Ginebra.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.