Tras 32 días de huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote, la activista saharaui Aminetu Haidar vuelve hoy al Sáhara Occidental, territorio administrado por Marruecos y sobre el que la ONU defiende un referéndum de autodeterminación, plan tradicionalmente apoyado por España. Haidar, de 42 años de edad, fue expulsada el 14 de noviembre por las autoridades marroquíes, y ha podido volver al Sáhara gracias, entre otras, a la intervención francesa.
Se trataba de "la única salida aceptable para una crisis que tuvo como origen una decisión inicua del Gobierno marroquí y una colaboración del español sobre la que aún siguen pesando algunas sombras", afirma el diario El País. Hay que felicitarse de que el asunto "no haya terminado en tragedia" pero también "ha mostrado la debilidad de las bases de las relaciones entre España y Marruecos", subraya el diario, que acusa a Marruecos de haber cometido un "injustificable atropello" a Haidar, que volvía de recibir un premio a los derechos humanos en los Estados Unidos, mostrando que "la represión sigue formando parte de los métodos para tratar a los saharauis".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.