Según revela The Times, se ha producido un conflicto diplomático entre el Reino Unido e Israel debido a la orden de detención emitida contra Tzipi Livni, antigua ministra de Exteriores israelí, cuando preparaba un viaje a Londres. “La orden tenía como objetivo cuestionar el papel que desempeñó Livni en la ofensiva emprendida por Israel sobre Gaza el invierno pasado, por la que ambas partes han sido acusadas de crímenes de guerra”, publica el diario londinense.
Se dice que el gobierno israelí estaba “muy molesto” por este asunto y “ha advertido hoy en un tono nada cordial que sus vínculos con Gran Bretaña corren un serio peligro”. Aprovechando su participación en una conferencia sobre seguridad, Livni – que posteriormente canceló su reunión con un grupo judío en Londres – ha declarado sentirse “orgullosa” del papel que jugó en la Operación Plomo Fundido: una ofensiva israelí desencadenada por el lanzamiento de misiles desde Gaza en la que perecieron unos 1.400 palestinos y 13 israelíes en las tres semanas que duró el conflicto.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.