En medio de la peor crisis económica desde hace casi un siglo, la buena noticia es que los banqueros de la City londinense no se quedarán con las manos vacías esta Navidad. The Times trae hoy noticias tranquilizadoras para 200 ejecutivos de Lloyds, ya que “están a punto de recibir pagos excepcionales equivalentes hasta el 80 por ciento de sus salarios anuales” mientras que el Royal Bank of Scotland (RBS) celebra las fiestas con un “pago de 1.500 millones de libras para los ejecutivos, un aumento del 50 por ciento con respecto a 2008”. Se trata de las mismas entidades que rescató el gobierno británico con la friolera de 100.000 millones de euros desde que estallara la crisis el pasado año.
Hasta ahora, la exposición total del gobierno británico para ayudar al moribundo sistema bancario del Reino Unido, según un informe publicado el 4 de diciembre por la Oficina Nacional de Auditoría, asciende a “846.000 millones de libras, o 40.000 libras por cada familia en Gran Bretaña”. En el caso de RBS, el primer ministro Gordon Brown y Lord Peter Mandelson, secretario de Estado de Negocios, habían prometido vetar cualquier bonificación, pero la junta directiva amenazó con dimitir, por lo que “dieron resueltamente un paso atrás en la confrontación”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.