Según cita hoy Dziennik Gazeta Prawna, el Banco Mundial advierte en su último informe de que se acercan épocas de vacas flacas. Según los expertos de la organización, el número de hogares en la región que no podrán hacer frente a sus deudas puede elevarse hasta un 20% el próximo año. Entre los más afectados podrían encontrarse los habitantes de los Estados bálticos, así como Rumanía, Bulgaria y Hungría.
El informe explica que en 2010 se producirá la segunda fase de la recesión, con los primeros síntomas de la recuperación económica visibles, pero también con las ondas dinámicas de la crisis del pasado año, que volverán a golpear con fuerzas renovadas. “Se sentirán los efectos sobre todo en Europa Central y del Este, donde las personas prosperaron en los últimos años gracias al clima económico benévolo y a los créditos asequibles. Para los habitantes de la Europa postcomunista, los créditos constituyeron el apoyo para mejorar el nivel de vida”, observa el informe del Banco Mundial. Los sueños de una vida mejor se hicieron añicos hace unos meses, tras el estallido de la crisis mundial, cuando cayeron en picado las exportaciones, fuerza motriz de las economías de Europa del Este, y el desempleo volvió a aumentar considerablemente.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.