¿Le gusta contemplar el atardecer en la Catedral de San Pablo en Londres? Muy bien, pero pase lo que pase no saque la cámara de fotos. Según publica en portada el diario The Independent la policía está llevando a cabo numerosos controles a fotógrafos profesionales y aficionados con la sospecha de que se trate de "terroristas en misión de reconocimiento". Entre los afectados se incluyen a dos turistas austríacos interrogados mientras fotografiaban una estación de autobuses de Londres, e incluso el reconocido reportero gráfico Martin Parr sorprendido mientras “tomaba fotografías de unos juerguistas en Liverpool”. Estos controles policiales se han producido como consecuencia de la revisión de Lord Carlile de la Ley Antiterrorista de 2000, cuyo artículo 44 dispone, controvertidamente, que se pueden designar áreas de “detención y registro” según el grado de probabilidad de que se trate de blancos terroristas. Lord Carlile le expresó al London Daily su preocupación sobre la existencia de un control excesivamente entusiasta. Recientemente, un fotógrafo aficionado fue detenido en Brighton por hacer fotos de "las luces navideñas cuando iba camino de su trabajo".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.