Dos cifras resumen la situación alarmante de los barrios populares de Francia: el índice de desempleo entre los varones con edades comprendidas entre 15 y 24 años pasó del 36,6% en 2006 al 41,7% en 2008 y un tercio de la población vive por debajo del umbral de la pobreza (908 euros mensuales), en comparación al 12% del resto del territorio. El informe anual del ONZUS u Observatorio Nacional de las ZUS (zonas urbanas sensibles), publicado el 30 de noviembre, demuestra en un contexto más amplio que los 4,5 millones de personas que habitan en los "barrios" siguen siendo víctimas de toda clase de desigualdades, tanto sociales como económicas, urbanas y escolares. Con ello se pone de manifiesto la pasividad de los responsables políticos nacionales, a los que "tan sólo les preocupa (…) la inseguridad", estima Le Monde. Cuatro años después de los motines que abrasaron los suburbios, persiste el riesgo de una nueva oleada de violencia. "Creo que hemos pasado a la fase de revuelta social', se preocupa el alcalde de una población de la periferia parisina (…) "¿Es necesario que estalle para que nos preocupemos por la situación?"
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.