Según un artículo publicado en Gazeta Wyborcza, el fantasma de una investigación acecha a la Unión Europea. La facción cristiano-demócrata del Parlamento Europeo ha solicitado que se deniegue el puesto de comisario a todos los eurodiputados que hayan cooperado anteriormente con “regímenes represivos u organizaciones no democráticas”. Los eurodiputados de Europa Central, con experiencia en este tipo de investigaciones en sus propios países, ya se están frotando las manos y afirman que dos candidatos podrían estar en el punto de mira: el actual ministro checo de Asuntos Europeos, Štefan Füle, y el húngaro László Andor. Al primero se le acusa de haber estudiado en la prestigiosa escuela diplomática de Moscú MGIMO y de haber sido miembro del Partido Comunista checoslovaco, mientras que al segundo se le considera simpatizante de corrientes neomarxistas. “Me temo que lo que ocurre realmente es que existen enfrentamientos internos dentro de la República Checa y Hungría”, afirma una fuente de Gazeta en la Comisión. “Algunos compañeros checos y húngaros están intentando socavar la reputación de estos hombres”. La próxima semana se iniciarán las audiencias de los candidatos en el Parlamento Europeo.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.