¿Fue la guerra contra Irak “legal” o no? Esta es la pregunta más importante en la mente del presidente Sir John Chilcot, cuando se ha iniciado hoy la ronda de audiencias públicas de la investigación sobre la decisión de Gran Bretaña de participar en la invasión dirigida por Estados Unidos en 2003. Sin embargo, según la portada de hoy en The Guardian, dicho análisis se encuentra fuera de las competencias de esta investigación. Una serie de personalidades judiciales, que desde hace tiempo han sostenido que la guerra “constituyó una grave infracción de la ley internacional" se cuestionan la sinceridad de las alegaciones de Sir John de que la “legalidad” de la guerra sea la cuestión principal, dado que su comisión “no incluye a un solo juez o abogado”.
Según expone el diario londinense, esto plantea preguntas “sobre la voluntad del gobierno, que encargó la investigación, de considerar seriamente si actuó de forma ilegal”. Hasta ahora no se ha planteado la cuestión sobre si una guerra “legal” habría justificado las muertes violentas de los aproximadamente 100.000 civiles hasta la fecha.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.