"De una recesión profunda, pasando por la crisis bancarias, por huelgas, hasta llegar a la 'mano de Dios' de los galos: ni Brian Cowen ni los ciudadanos irlandeses se pueden escapar". Así abre la edición de hoy del Irish Independent, haciéndose eco del ánimo afligido de un país maltratado por la crisis que, una semana después de su polémica salida de la Copa del Mundo, está ahora afectado por las peores inundaciones en décadas.
Con una foto de Taoiseach Brian Cowen calzando unas botas y caminando sobre la ciudad inundada de Ballinasloe, el diario de Dublín evoca lo que para el impopular líder podría ser su "annus horribilis". Incluso cuando la lluvia arrecie, Cowen tendrá que hacer frente a la huelga de funcionarios, como parte de una protesta de ámbito nacional contra la política presupuestaria del gobierno, que anúncia drásticos recortes y pocas esperanzas para un país afectado este año por un enórme déficit (12% del PIB) y un 7,5% de crecimiento negativo.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.