Se trata de un juicio que Franz Kafka nunca hubiera podido imaginar. Por primera vez desde 1945, informa Die Zeit, instituciones culturales alemanas e israelíes están en conflicto debido a la herencia "del más importante escritor judío de lengua alemana". La razón : las cartas y los manuscritos del autor conservados en una caja fuerte de Zurich. Kafka los había ofrecido al poeta Max Brod, el cual después de llevárselas a Israel los confió a su asistente Ester Hoffe, quien, antes de su muerte, quiso venderlos a los Archivos Literarios de Alemania.
El Estado de Israel reivindica los documentos como bienes culturales nacionales y niega a las dos hijas de Esther Hoffe el acceso a su herencia. Ante un tribunal de Tel Aviv, la Biblioteca Nacional de Jerusalén exige que los manuscritos sean repatriados a Israel y que los Archivos Literarios alemanes devuelvan el manuscrito de "El Proceso". Fue Max Brod, hace notar la Zeit, quien desencadenó todo esto en 1924, a la muerte de Kafka, "al no haber quemado los textos como Kafka había expresado".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.