Nebahat Albayrak, secretaria de Estado de Justicia neerlandesa, desea que la Unión Europea registre el número de inmigrantes que fallecen todos los años durante su viaje hacia Europa, según anuncia NRC Handelsblad. El diario explica que los inmigrantes que no sobreviven, "no existen". "Ningún gobierno europeo se esfuerza por conocer sus nombres ni por saber cuántos fallecen todos los años a las puertas de la fortaleza europea". La secretaria de Estado califica esta situación de "sobrecogedora".
Según el diario, sólo se encargan de recoger las estadísticas ONG como United against Racism, según la cual, más de 13.000 personas han fallecido desde 1994, ahogadas, agotadas o por catástrofes como la explosión de minas en las fronteras greco-turcas. A menudo las familias intentan sin éxito repatriar los cadáveres. Según un afgano que reside de forma ilegal en la isla de Lesbos desde hace siete años, "la repatriación cuesta miles de euros […] y las embajadas europeas en Afganistán no conceden visados a los familiares para poder rendir el último homenaje a las víctimas".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.