Las negociaciones duraron toda la noche, pero el 17 de noviembre el gobierno austriaco decidió introducir la unión civil entre personas del mismo sexo a partir del 1 de enero de 2010. “Igualdad, salvo en el ayuntamiento”, titula el diario Der Standard, apuntando la principal manzana de la discordia: las parejas homosexuales no podrán pronunciar su “sí, quiero” ante el alcalde, pero pueden acudir a los locales de la autoridad administrativa de su distrito; una diferencia con respecto al matrimonio que querían mantener los conservadores demócrata-cristianos. Al margen de esa diferencia, afirma el diario, “los derechos y deberes de las parejas [especialmente por lo que se refiere al ámbito fiscal] son grosso modo idénticos a los de las parejas casadas”. Y si bien la adopción de menores de edad o la fecundación in vitro es imposible para las parejas homosexuales, o si su separación es jurídicamente más fácil, la ministra de Justicia asegura que no se trata de una “boda light”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.