Según informa La Repubblica, el día del arranque de la Cumbre de la FAO sobre seguridad alimentaria, los titulares no recogen la lucha global contre el hambre, sino "las rarezas de Muammar Gaddafi". En un año en el que las cumbres han transcurrido sin pena ni gloria, la de la FAO está demostrando que no será una excepción. De hecho, en los documentos de esta cumbre se establecen objetivos tan imprecisos como erradicar el hambre "lo antes posible". Las ONG han reaccionado airadamente. Un portavoz de ActionAid comentaba: "Es indignante que no se hayan establecido fondos debidamente. En un contexto así, las promesas de erradicación del hambre antes de 2025 son absurdas".
La cumbre privada que ha celebrado Gaddafi en la residencia del embajador libio ha sido mucho más interesante: el coronel solicitó nada menos que 200 azafatas contratadas a través de una agencia, "bien vestidas, pero sin escotes pronunciados", a quienes obsequió con un Corán en italiano y la oferta de pagar el peregrinaje a la Meca en caso de que aceptaran convertirse al islam.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.