¿Celebrarán los checos el vigésimo aniversario de la Revolución de Terciopelo? “El Estado se ha olvidado de las ceremonias del 17 de noviembre,” lamenta el periódico Lidové Noviny en su portada. “Si no fuera por las iniciativas de algunas asociaciones, no veríamos ninguna actividad en las calles de Praga,” lamenta el periódico, tras señalar que el ayuntamiento de la capital considera que ceremonias como las que acaba de organizar Berlín son “demasiado espectaculares”. Gracias a la asociación Opona (“el Telón”), los praguenses podrán celebrar la caída del régimen comunista con una marcha que concluirá con diversos conciertos. El 14 de noviembre, el antiguo presidente Václav Havel organiza un concierto en una pequeña iglesia, con el cantante Lou Reed como artista invitado. El presidente Václav Klaus por su parte prefiere conmemorar este día rodeado de gente “normal”, lejos del Castillo de Praga, y presentar su nuevo libro Kde začíná zítřek (“Dónde comienza el día de mañana”).
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.