La resolución de ayer del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que ha ordenado la retirada de los crucifijos en los colegios italianos por considerar que constituyen "una violación de la libertad religiosa de los alumnos" ha enfurecido a los católicos de Italia. La Repubblica informa de que el Vaticano ha criticado con vehemencia esta "decisión ideológica y corta de miras", mientras que el gobierno de Silvio Berlusconi ha anunciado sus planes para interponer una apelación. El líder de la oposición, Pierluigi Bersani, del Partido Democrático, también se ha posicionado contra lo que denomina una violación del "sentido común".
En lo que respecta a otros diarios italianos, Corriere della Sera considera esta "caza de símbolos" tan reprobable como la prohibición francesa del hijab entre el alumnado. Por otro lado, Michele Ainis en La Stampa apunta que "Ninguna ley de la República Italiana obliga a colocar crucifijos en los colegios", exponiendo que su presencia es un vestigio de la era fascista y un síntoma de la subsistente deferencia del Estado hacia la iglesia.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.