Según informa el Jyllands-Posten, Dinamarca está embarcada en una “intensa lucha contra el miedo”. De acuerdo con el FBI y los Servicios de Inteligencia daneses, dos hombres vinculados a Al Qaida que fueron arrestados en Chicago tenían intención de atacar las oficinas de Aarhus y Copenhague del periódico que publicó las polémicas caricaturas de Mahoma en 2005. Los terroristas también tenían un plan B: asesinar a Kurt Westergaard, autor de la caricatura del profeta con una bomba en el turbante, y a Flemming Rose, responsable de las secciones de Cultura y Opinión del periódico.
“Los terroristas utilizan el miedo, las amenazas y la intimidación para conseguir que la gente cambie de comportamiento y haga lo que ellos quieran”, leemos en el editorial del Jyllands-Posten. “El fundamentalismo justificado en una ofensa constituye la peor de las amenazas contra la libertad de expresión porque presupone que el ofendido adquiere un derecho especial para responder de forma violenta. Ya va siendo hora de decir basta”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.