En Francia, crece la polémica desde que el Ministro de Inmigración sacara a la palestra un gran debate sobre la identidad nacional. “Hemos de reivindicar el orgullo de ser franceses” declaró Eric Besson el 25 de octubre, unos días después de haber sido duramente criticado por repatriar a tres afganos en un vuelo chárter. L'Humanité publica en portada un artículo titulado “Bifurcación petainista”, en el que se rechaza el propio concepto de identidad nacional, “acuñado en el núcleo de la derecha más recalcitrante”.
“Y como reflejo de esta gravísima regresión – declara con indignación el diario comunista – , Nicolas Sarkozy no ha perdido ni un minuto en exaltar la identidad nacional a través de la “relación de los franceses con la tierra”, que recuerda al famoso “la tierra no miente” del mariscal Pétain [que instauró el régimen colaboracionista de Vichy entre 1940 y 1944]. No obstante, L'Humanité espera que este discurso contribuya quizás a una “clarificación ideológica saludable sobre los fundamentos de la República”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.