Anoche, toda Gran Bretaña estaba pegada al televisor por la aparición de Nick Griffin del Partido Nacional Británico (BNP, British National Party) en el programa Question Time, un debate en directo en la cadena BBC, según informa The Daily Telegraph. Era la primera vez en la historia de la augusta cadena, e incluso de la televisión británica, que se invitaba a un miembro de la extrema derecha a exponer sus opiniones ante la audiencia de un estudio de televisión. En compañía de lumbreras como el Secretario de Justicia Jack Straw, Griffin, cuyo partido consiguió 1 millón de votos y 2 eurodiputados en las elecciones europeas de junio, opinó que si Winston Churchill se encontrara actualmente entre nosotros se habría unido a su movimiento y que los homosexuales eran “repulsivos”.
Describió a los fanáticos arios con el rostro cubierto del Ku Klux Klan estadounidense como una organización no violenta y expuso que las poblaciones blancas “indígenas” de Gran Bretaña se iban a ver abrumadas por una oleada de inmigración islámica que produciría un genocidio comparable al de los aborígenes australianos. Mientras el señor Griffin soltaba estas perlas, una serie de manifestantes simpatizantes de la izquierda que desean prohibir al BNP se enfrentaban a la policía en el exterior de la sede principal de la BBC. Los periódicos de hoy se plantean si al señor Griffin debería negársele el “oxígeno” de la publicidad, o si sus opiniones deberían “exponerse” para que pueda comprobarse lo racistas y xenófobas que son. El jurado aún está deliberando.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.