El 21 de octubre aterrizó en Kabul previa escala en París el primer vuelo chárter fletado conjuntamente por las autoridades británicas y francesas para repatriar a afganos cuya petición de asilo ha sido denegada. A pesar de no haber suscitado debate alguno en el Reino Unido donde, según The Times, se han realizado 3.835 repatriaciones de afganos en 2008 de forma voluntaria o forzosa, en Francia, este vuelo – el primero a Afganistán desde 2005 – ha provocado inquietud entre la oposición, las asociaciones y una parte de la derecha en el poder: “¿Cómo podemos justificar el regreso forzoso de tres afganos a un país en guerra?” se pregunta con indignación el diario Libération, afirmando asimismo que el ministro francés de inmigración, Eric Besson, y el presidente, Nicolas Sarkozy, "transmiten un claro mensaje: para contener la afluencia de inmigrantes en Europa, el vuelo chárter vuelve a ser un arma legítima”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.