“Nunca antes tan pocas personas debieron tanto dinero a tantas otras”. Parafraseando a Winston Churchill tras la batalla de Inglaterra, el gobernador del Banco de Inglaterra denuncia las ayudas pagadas a los bancos. Mervyng King, informa The Independent en portada, ha tildado de “pasmoso” y de “insoportable” el billón de libras (1,109 billones de euros) proveniente de los contribuyentes. Esta toma de posición interviene en pleno debate sobre el importe de las gratificaciones que concede la City, ya recuperada de la crisis financiera del año pasado. En la actualidad, afirma el diario, “somos nosotros, los contribuyentes, quienes asumimos riesgos, mientras que los asalariados de este sector privilegiado se preparan para recibir importantes bonificaciones”. Un debate que se adentra cada día un poco más en el terreno político.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.