Mientras que el descenso de la natalidad acucia a Europa, Francia se alza desde hace varios años con la medalla de oro en fecundidad. ¿Cuál es el secreto de esta excepción?, se pregunta Le Monde: “En treinta años, Francia se ha distanciado del modelo latino de Europa meridional (…) para acercarse al escandinavo: mujeres trabajadoras y nacimientos fuera del matrimonio por doquier”, responde el demógrafo François Héran, a quien cita el diario francés. Así, en 2008, cerca del 52% de los niños nació en el seno de parejas solteras. Antaño considerados un "indicador de las alteraciones de las estructuras familiares", los divorcios y nacimientos fuera del matrimonio se han convertido en un "indicador de transigencia”: gracias a esta flexibilidad, hombres y mujeres materializan con mayor facilidad su deseo de tener hijos, apunta François Héran. Sin embargo, esta fecundidad no impide que Francia escape al envejecimiento de la población. De hecho, en un plazo de cincuenta años, el número de personas mayores debería duplicarse.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.