La cooperación entre los partidos de la oposición y una facción secular dentro del partido gobernante Pueblo de la Libertad (PDL) de Silvio Berlusconi ha hecho parecer que Italia estuviera a punto de adoptar una ley que penalizara la homofobia. Hasta que han intervenido los católicos. El texto, que incluía los ataques a los gays en las leyes existentes sobre violencia motivada por cuestiones raciales, fue rechazado el 13 de octubre. El diario romano La Repubblica explica que se consideró inconstitucional porque equivalía a una discriminación positiva. El Partido Democrático (PD) de la oposición amenazó con expulsar a la diputada católica Paola Binetti, que votó junto a la mayoría contra la ley. En una entrevista en La Stampa, Binetti se defendió y planteó si dicha ley era realmente necesaria.
Según La Repubblica, la respuesta es sí. En Italia están aumentando los ataques homofóbicos: se han registrado 54 desde enero. El rechazo de la ley sobre la homofobia es por lo tanto "una buena noticia para los que, en un país aún más feroz, deambulan por las noches como perros de caza, en busca de una presa a la que insultar, golpear y pisotear", comenta la editorialista y veterana feminista Miriam Mafai.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.