"El vertedero secreto de EDF", revela en su portada Libération. Según una investigación del diario parisino, el 13 % de las materias radioactivas producidas en Francia se abandonan discretamente al aire libre en Siberia. Más concretamente, en el complejo atómico de Tomsk-7, en Seversk, una población de 30.000 habitantes y cuyo acceso está prohibido a los periodistas. "Allí, cada año y desde mediados de los años noventa, llegan en contenedores 108 toneladas de uranio empobrecido procedente de las centrales francesas y se disponen en un gran aparcamiento a cielo abierto", tras un largo trayecto de 8.000 km en barco y en tren.
Esta transferencia de materias radioactivas es la consecuencia de una elección industrial que ha hecho Francia y que pocos países nuclearizados han adoptado: la del tratamiento y reciclaje, explica Libération, que recuerda que la industria nuclear se presenta oficialmente como una industria que puede reciclarse en un 96%. La noche del martes 13 de octubre se emitirá un documental sobre esta investigación en la cadena franco-alemana Arte.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.