En Bruselas, durante la celebración de la cumbre de la zona euro, la UE tenía que escoger entre “reaccionar o el caos”, opina Libération. “Lo que hace poco la política nacional rechazaba categóricamente, el frenesí especulativo lo ha terminado imponiendo. De hecho, a partir de ahora, la Unión es federal, y se esperará de ella que lo sea más aún”, afirma el diario en su editorial. “Sin duda, los Estados Unidos de Europa se están convirtiendo actualmente en un conjunto de fábricas de gas monetarias y financieras, parches inventados en caso de catástrofe para tapar las fisuras de la zona euro. Pero lo más importante es que los dirigentes europeos, con Angela Merkel y Nicolas Sarkozy a la cabeza, han entendido que era mejor aparecer en los libros de historia como los refundadores de la Unión que como sus sepultureros. Ahora falta descifrar este continente político, y los países miembros serán quienes deberán superar el tan cómodo estado intergubernamental para ceder, finalmente, poder al Parlamento Europeo”, concluye el diario.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.