“Alemania alerta sobre una guerra en Europa” encabeza el Daily Express, un titular perfecto para provocar que las pulsaciones de los ingleses se disparen. Según este tabloide británico y nacionalista, la canciller Angela Merkel expuso esta “aterradora advertencia” pocas horas antes de que la cumbre europea “improvisase” un acuerdo de un billón de euros en un intento por salvar la moneda única. Al dirigirse anteriormente al Parlamento alemán, la canciller dijo: “Si el euro fracasa, Europa fracasa. Tenemos una obligación histórica, la de proteger cómo sea necesario el proceso de unificación europea iniciado por nuestro antepasados tras siglos de odio y sangre derramada”. Con respecto al resultado de la “caótica” cumbre de Bruselas, el diario férreamente euroescéptico cita a un veterano conservador que rechaza el acuerdo al tildarlo de mera “tirita sobre una herida enorme”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.