El 26 de octubre, unas horas antes de que la canciller Angela Merkel viaje a Bruselas para asistir a la cumbre de la zona euro, el Bundestag alemán votará para aprobar o no las nuevas medidas propuestas para salvar el euro y recapitalizar los bancos. Pero para Tageszeitung, que evoca el apodo alemán del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, "el paraguas de rescate está abierto". Cogido en la tempestad, este paraguas no protege ya a nadie, por lo que poco importa el resultado de la votación.
El Süddeutsche Zeitung, por su parte, defiende a los diputados alemanes, a los que muchos les reprochan hacer esperar a toda la zona euro con la votación del Bundestag. "Alemania no puede dejar cercenar su democracia parlamentaria a causa de Grecia", señala el diario de Munich. "La posición fuerte [de la canciller] en Bruselas se apoya, entre otras cosas, en el hecho de que todo el mundo sabe que hay un Bundestag en Alemania que debe aprobar las medidas de rescate". En la historia de la UE, añade el periódico, "Bruselas se ha habituado de tal forma a evitar la democracia directa que la democracia representativa, ella también, molesta ahora a más de uno".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.