"El régimen no nos gusta” : esa fue la frase más repetida el pasado domingo 23 de octubre en las calles de la capital húngara durante la manifestación antigubernamental más multitudinaria desde el ascenso al poder de Viktor Orbán, en mayo de 2010. Con motivo del 55 aniversario de la insurreción antisoviética de 1956, varias decenas de miles (100.000 según la organización) de "patriotas republicanos", como los califica en su portada Népszabadság, se reunieron a través del grupo de Facebook "Un millón por la libertad de prensa" para manifestar su rechazo a un régimen calificado de autoritario y llamar a la unión de toda la oposición.
Por su parte, el diario conservador Magyar Nemzet señala que los manifestantes "no presentan una alternativa creíble" y denuncia la composición sociológica de los participantes en la protesta: intelectuales, estudiantes, líderes de la cultura alternativa... Es decir, una muestra poco representativa de la sociedad magiar.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.