“Trabajar hasta los 67 años es inevitable”, titula el periódico De Volkskrant. En efecto, los holandeses corren el riesgo de verse obligados a prolongar otros dos años su vida laboral actual, tal y como propuso el ejecutivo en marzo de 2009. Las negociaciones entre los interlocutores sociales y un grupo de expertos independientes, reunidos en el seno del Consejo Económico y Social (SER), han sido un fracaso rotundo, tal y como apunta el diario de Ámsterdam. El debate encaminado a hallar una alternativa al proyecto del gobierno se ha prolongado durante seis meses, sin éxito alguno. De Volkskrant considera que “el modelo de consenso ha sufrido un duro revés”, que en los Países Bajos se conoce como el “modelo pólder”, en especial habida cuenta de que el SER es “el máximo órgano del pólder” y que, en este momento, está “fuera de juego”. Ahora, la pelota está en el tejado del Ministro de Asuntos Sociales, el democristiano Piet Hein Donner, que, a partir de 2011, deberá subsanar un déficit de 35 millones de euros anuales en la hucha de las pensiones.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.