Rumanía se encuentra sumida en "una triple crisis: social, política y económica" y "necesita 22 millones de soluciones", una por habitante, afirma Cotidianul, ahora que la coalición que ocupa el poder ha saltado en mil pedazos. El pulso entre el Primer ministro, el liberal Emil Bloc, y su número dos, el ministro del Interior socialdemócrata Dan Nica, ha terminado con la ruptura entre los dos hombres fuertes del gobierno y con la dimisión en bloque de los ministros del Partido Socialdemócrata (PSD).
Cotidianul explica que Bloc, descontento por la tardía reacción de Nica tras la huelga de los policías de este verano y el incremento de la delincuencia en el país, había pedido su cabeza. Por su parte, los socialdemócratas acusan a los liberales de querer recuperar el ministerio del Interior "para controlar las elecciones legislativas del 22 de noviembre". En Rumanía, prosigue el diario de Bucarest, "el que controla este ministerio, también controla a los policías, las fuerzas de seguridad, las fronteras, las jefaturas de policía. Es muy codiciado, pues representa dinero, información y poder". "Los rumanos están a un paso de la exasperación", advierte Cotidianul: entre la huelga de magistrados y la de profesores, sólo faltaba "el caos en el gobierno".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.