"La casa de Willy Brandt se quema por los cuatro costados", observa la Frankfurter Rundschau, refiriéndose a la batalla que se vive en el seno del Partido Social Demócrata de Alemania (SPD) después de su histórica derrota como resultado de las elecciones legislativas del 27 de septiembre. Al principio, el SPD había previsto ajustar sus cuentas ideológicas y personales a través de "un proceso ordenado en las semanas venideras". Pues la ocasión está ya perdida, comenta este periódico : algunas horas después del anuncio de los resultados, el candidato perdedor a la cancillería, Frank-Walter Steinmeier, declaró querer ser el jefe de la oposición en el Parlamento. Y fue cosa hecha.
El presidente del partido, Franz Müntefering, anunció el 28 de septiembre que deja el puesto y que apoyaría la candidatura de Steinmeier para sucederle. Pero la federación berlinesa del SPD exige la renovación total de la dirección del partido, en la que excluye tanto a Steinmeier como a Müntefering como líderes de la socialdemocracia alemana. Actualmente, observa el periódico, los candidatos se da empujones entre sí por ganar posiciones. A la cabeza, el ministro saliente de Medioambiente, Sigmar Gabriel, mejor conocido como "Siggi Pop". Considerado como trabajador y competente, es el mejor orador de la nueva generación de políticos del SPD. Sería secundado por la joven Andrea Nahles, figura central del ala izquierda del partido y que cuenta con experiencia, pero que tiene la reputación de ser una "asesina de reyes".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.