“La izquierda elige a Hollande para 2012”, anuncia Le Figaro. El 16 de octubre, François Hollande ha sido designado candidato a las elecciones presidenciales del próximo 6 de mayo, tras la segunda vuelta de las primarias del Partido Socialista francés. Hollande ha ganado claramente a la secretaria general del PS y alcaldesa de Lille, Martine Aubry, y se convierte en el principal adversario del presidente saliente y probable candidato de la derecha, Nicolas Sarkozy, en su punto más bajo según las encuestas.
Para el diario conservador, “los problemas empiezan para François Hollande”, que deberá reunir a “todas esas izquierdas que se han expresado durante las primarias. La ‘izquierda dura’ de Martine Aubry, la izquierda ‘desglobalizadora’ de Arnaud Montebourg, (...)y, finalmente, a la ‘izquierda blanda’, es decir, la suya”.
Pero para Libération, la elección de los socialistas “no es una muy buena noticia” para la derecha porque “al dar una imagen de izquierda ‘responsable’, François Hollande debería poder seducir más fácilmente que Martine Aubry al electorado de centro”, estima el diario de izquierda.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.