La portada de The Irish News ha producido una gran consternación en Irlanda, tanto en el norte como en el sur, al revelar que el Sinn Féin, anteriormente la rama política del ya desparecido IRA, vetó un acuerdo con el gobierno británico durante las huelgas de hambre de 1981, a consecuencia de las cuales murieron 10 reos republicanos. Según Garret FitzGerald, "Taoiseach" (primer ministro) de la República de Irlanda en aquel entonces, “podrían haberse salvado las vidas de seis de los huelguistas con un acuerdo que sí aceptaban los prisioneros”. En estas huelgas de hambre, los presos del IRA se negaron a recibir alimentos en un intento de reclamar el estatus de prisioneros políticos, negado por el gobierno británico de Margaret Thatcher. El diario de Belfast informa que el movimiento republicano se encuentra dividido sobre la cuestión de que el Sinn Féin prolongara innecesariamente las huelgas para avivar el escándalo internacional. “La huelga no sólo se cobró las vidas de los prisioneros”, destaca el diario, “sino que produjo graves incidentes violentos en las calles que causaron decenas de muertes”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.