“Las elecciones se celebrarán el 10 de marzo. Aceptamos el plan de rescate.” Pravda resume de este modo el culebrón político que tiene lugar en Bratislava. Después del rechazo, el 11 de octubre, de la ampliación del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) por parte del Parlamento y la caída del Gobierno de Iveta Radičová, Robert Fico, líder de la oposición, cuyo partido SMER (social demócrata populista) se abstuvo durante la votación, “ha impulsado a la coalición a celebrar elecciones anticipadas a cambio de su apoyo al plan de rescate”, explica el diario. También constata que los dirigentes de los tres partidos de la coalición se pusieron de acuerdo con el SMER a una “velocidad increíble” y que “ya han comenzado la campaña electoral.”
Eslovaquia ha sido el único de los 17 países miembros de la zona euro que no ha aprobado la extensión del FEEF y, por tanto, el Parlamento deberá votar una segunda vez a finales de esta semana. Los representantes de la zona euro desean especialmente que se produzca esta ratificación acelerada para poder presentar en el Consejo Europeo del 23 de octubre un plan de recapitalización de los bancos europeos y una ayuda financiera a países en riesgo como Italia o España.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.